El entorno comunica vo contemporáneo ha hegemonizado una economía de la atención caracterizada por la hiperproducción de mensajes y por la erosión del significado y del sentido de lo dicho. Atravesada por la aceleración digital, la fragmentación informativa y la sobreexposición emocional, la comunicación se ha transformado en un proceso reactivo y desestructurado, en el que prima la urgencia y el impacto efímero. En un contexto de esta naturaleza las organizaciones se ven obligadas a competir en un mercado imaginario saturado, en el que mayor visibilidad se confunde con mayor relevancia y la reiteración sus tuye a la reflexión.
De los procesos puestos en marcha ha resultado la paradoja de que cuanto más se comunica menos se comprende. La inflación de mensajes ha vaciado de densidad al lenguaje institucional y ha degradado la comunicación hasta convertirla en una pura operatividad sin propósito evidente o, al menos, claro. La comunicación —herramienta esencial de construcción de sentido colectivo— ha mutado en un ejercicio de supervivencia digital sostenido por métricas de vanidad y por estrategias de presencia sin contenido ni consistencia.
En este escenario, REDEFINIR surge como una propuesta epistemológica y metodológica orientada a restaurar la función simbólica y estructural de la comunicación de las organizaciones. Si planteamos que la función comunica va es estructural al que hacer institucional es porque ella afecta a todas sus dimensiones: desde su identidad (lo que es) a cómo se gobierna, desde cómo dialoga y se relaciona con otras instituciones organizaciones hasta cómo planifica la acción para conseguir sus propósitos. La comunicación constituye tanto una arquitectura simbólica de organización interna como de proyección externa.